Dios Me Llamó a MODELAR HOMBRE – EP 03 – Gilberto Gomes (Fundador de Obra de Maria)

La vida está llena de momentos que nos invitan a reflexionar sobre quiénes somos y qué hemos sido llamados a hacer. Para mí, esta reflexión ha sido un viaje transformador, lleno de aprendizajes, retos y, finalmente, una clara comprensión de mi propósito. En este artículo, comparto la historia de mi búsqueda espiritual y de cómo descubrí que Dios me había llamado no para moldear materiales, sino para moldear vidas humanas.

La importancia de la juventud en la formación de propósitos

La juventud es una fase decisiva en la que definimos los caminos que seguiremos. Es en este momento cuando decidimos si construimos nuestras vidas sobre una base sólida o inestable. Para los jóvenes, el mundo parece estar en sus manos, ofreciéndoles infinitas posibilidades. Sin embargo, también es una época de riesgos y tentaciones.

Recuerdo haber observado a mis hijas mientras crecían, dándome cuenta de cómo cada una de ellas fue encontrando su vocación poco a poco. La juventud es rica, no sólo en energía, sino en oportunidades de transformación personal y de impacto en la sociedad.

La influencia familiar y los primeros retos

Procedo de una familia de artistas, en la que el talento para el arte parecía estar en el ADN. Mi padre era un gran artista, reconocido por su habilidad para trabajar la madera, la arcilla y la piedra. A pesar de ello, de niña me sentía incapaz de seguir ese camino. Un recuerdo sorprendente fue cuando, a los siete años, mi padre me animó a dibujar, pero no pude cumplir sus expectativas.

Esta experiencia me produjo un sentimiento de inadecuación, algo que me acompañó durante mucho tiempo. Sin embargo, fue a través de la fe como empecé a redescubrir mi verdadera vocación.

El Encuentro con la Fe y el Autoconocimiento

Fue cuando conocí la fe católica cuando mi vida adquirió un nuevo sentido. Participé en ejercicios espirituales que incluían momentos de autoconocimiento. En una de estas actividades, se nos pidió que dibujáramos algo que representara quiénes somos. Cuando mostré mi dibujo, me di cuenta de que no era más que una colección de garabatos, un reflejo de las dificultades a las que me enfrenté en la infancia.

Este momento de terapia me llevó a recordar la escena con mi padre y a reflexionar profundamente sobre lo que significaba. Me di cuenta de que no me habían llamado para modelar madera o arcilla, sino para algo mucho más grande.

El Propósito Revelado: Dar Forma a la Vida Humana

En este proceso de reflexión, me di cuenta de que mi vocación no era ser un artista que trabaja con materiales, sino alguien llamado por Dios para moldear vidas. Mi misión es inspirar a las personas, ayudar a transformar sus vidas y guiarlas por el camino de la fe y el crecimiento personal.

Esta revelación fue liberadora y me dio una nueva perspectiva de mi existencia. Dios iluminó mi camino, mostrándome que cada uno de nosotros tiene un propósito único y especial.

Conclusión

La historia de mi vida es un testimonio de que Dios nos llama para fines que a menudo van más allá de lo que imaginamos. Descubrir mi vocación de moldear hombres, y no materiales, me ha aportado paz y sentido.

Si todavía estás buscando tu propósito, recuerda que cada experiencia, sea buena o desafiante, contribuye a tu crecimiento. Confía en Dios y deja que guíe tus pasos. Créeme: tú también tienes una vocación especial para marcar la diferencia en el mundo.

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12/01/2025

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Carlos Luiz da Silva Bomfim Júnior

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